Cuando inviertes en una piscina, buscas lo mejor. Por eso merece la pena protegerla con una cubierta automática que también cuide su aspecto.

Las razones para comprarla y encargar su instalación a un equipo especializado suelen ser claras: disfrutar de la piscina con menos esfuerzo, menos preocupaciones por la seguridad y una temperatura más agradable por la noche o en invierno, sea cual sea el tipo de piscina.

Aunque el coste no suele ser la primera consideración al elegir una cubierta, ¿puede ayudarte a ahorrar a largo plazo? Sí, y sus ventajas se pueden notar tanto en invierno como durante las olas de calor.

Estas son algunas de las formas en que una cubierta puede llegar a compensar su coste.

¿Cómo ayuda una cubierta de piscina a ahorrar agua?

El agua representa un coste importante: no solo hay que llenar la piscina, sino también mantenerla en condiciones adecuadas para un baño seguro y agradable.

Con el calor, especialmente en los periodos secos de una ola de calor, el agua puede resultar más costosa y se evapora rápidamente. Cubrir la piscina cuando no se utiliza crea una barrera física que ayuda a reducir considerablemente este problema.

La pérdida de agua puede obligarte a renovarla o reponerla con mayor frecuencia, o a utilizar más una bomba de suministro externo, con costes que se acumulan.

Una cubierta limita esa pérdida y permite ahorrar en el consumo de agua.

¿Cómo reduce una cubierta los costes de conservación?

Otro aspecto del ahorro es el coste de tratar y conservar el agua. Esto requiere cloro, reguladores de pH y alguicidas para evitar la presencia de residuos y sustancias perjudiciales.

Una cubierta física puede reducir la cantidad necesaria de estos productos, además del desgaste de las bombas y los filtros.